Revista El Muro

Victoria Wild, una mujer de 30 años, no se ve como una modelo cualquiera. Cuando empezó su carrera como modelo se sentía como una niña, frustrada por sus pequeñas copas A. Pero luego se enteró de la posibilidad de alterar su cuerpo por medio de cirugías plásticas e implantes, y así logró su sueño: convertirse en una muñeca inflable, con unos senos descomunales y unos labios abultados, según reporta Dailymail

A los 25 conoció a su novio Simón, un empresario italiano al que le gustó la idea y la apoyó. En 2011 tuvo su primer implante de senos, hoy en día lleva tres, una rinoplastia e implantes en los labios. Según ella, tras esa maraña de plástico se siente más segura y feliz, especialmente porque, según ella, los hombres en la calle la adoran y su novio, está feliz con la atención que recibe. Claro, para él es casi como si llevase una muñeca inflable que ha invertido más de 50.000 dólares en su terrible apariencia.  Y aún quiero hacerse tres aumentos más de senos.

 

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Como hombre me pregunto: ¿la mirada del otro, esa atención, es producto de genuino deseo, o más bien morbo y horror ante una figura realmente deforme? Acá un video reciente de la que asegura ser una “bomba sexy” (Bombshell)

Con el ánimo de sonar mamerto, esto es lo que una sociedad enferma, que sexualiza completamente a la mujer y la enseña a no aceptarse hasta no conseguir ciertos estándares estúpidos e irreales logra, a no estar feliz sin la aprobación del sexo opuesto antes que la propia. Es como Blondie Bennet,  la mujer que se hipnotizaba para ser tan estúpida como Barbie: los síntomas de una sociedad machista y enferma en la que una mujer bonita se convierte en un monstruo para satisfacer la depravación de la mirada del otro.

 

Fotografías: https://twitter.com/VictoriaWildxxx

Fuente: Dailymail

P.d: Firmo a nombre propio. Las reflexiones que me produjo esta horrible nota no comprometen a la revista o a su equipo, sino a mí como persona.

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