Revista El Muro

En el último artículo de la sección, Mauricio Moreno habla de lo mismo que habló en el primero escrito hace tres años: sobre aprender a volar.

“Aprende a volar” acaba con este artículo. Es la sección de crecimiento personal de la revista, estas columnas con las que queríamos dar un poco de guía a nuestros lectores -y a nosotros mismos- sobre cómo seguir sus sueños y mejorar su vida. Sin embargo, la revista ha crecido muchísimo gracias a todos y todas las que nos leen mensualmente, y se ha hecho cada día más difícil mantenerla con la estructura que hemos tenido estos años porque somos un equipo pequeño de soñadores que cada día damos menos abasto. Los cambios serán de maquillaje, porque nuestro corazón se mantiene: seguiremos siendo lo que llamo “la revista perro a cuadros”, la más rara del mercado, una revista de crecimiento personal y estilos de vida alternativos. Estas columnas, de todas maneras, aparecerán en los blogs de la revista y se seguirán nutriendo… y tal vez las mías en una página de crecimiento personal que estoy pensando en crear (¡más proyectos!). Así que nada de nervios, que si eras fan de esta sección, seguirás teniendo contenidos para disfrutar.

Para estas fechas hace 3 años estaba escribiendo un artículo llamado “Aprende a volar”, en el que hablaba de mi experiencia, aún muy inocente, con los entrevistados. Y aunque hemos crecido, hay algo que no ha cambiado en esa experiencia: hablamos de sueños con soñadores, sin importar quienes sean, desde proyectos que apenas empiezan hasta cantantes que han dejado su nombre tatuado en la historia de la música, algunos proyectos con mucho éxito, algunos que naufragaron. Pero siempre hablamos de soñar, ser exitosos y realizarnos como personas, y contamos la experiencia de ellos para hacerlo. Y recuerdo a Marcela, de Picnic de Palabras, a quien le pregunté qué había logrado con su proyecto y me dijo: “¿puedo responder que ser feliz?”.

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Vuela! Fotografía: Mauricio Moreno

De ella, aunque muchos la conocen, no podemos decir que sea famosa. No está llena de plata (cuando hablamos, su proyecto no le había redituado aún) y tampoco la corretean en la calle para pedirle autógrafos (o bueno, eso creo). Pero es feliz. Y todo porque ella no cae en los falsos estándares de la sociedad: entiende que su proyecto de promoción de lectura le da muchas alegrías que no pueden medirse por la cantidad de plata en el banco, sino por la sonrisa de los niños a los que les lee cuentos los domingos.

Pero nuestra sociedad está obsesionada con esos estándares. Y eso es lo que han aprendido a vendernos como el resultado de la espiritualidad: ser rico, saludable, famoso y atlético. ¿Cuántos no se enriquecen prometiendo riquezas y placeres a los que tomen su curso en línea para salir de la zona cómoda, como si eso fuera todo? ¿Cuántos comerciales tenemos que aguantarnos prometiendo la felicidad por tomar una marca de gaseosa u otra porque es la que es un éxito en Europa? Nos pintan la felicidad como responder a ciertos estándares, que en últimas son lo mismo de siempre. Y mucho del coaching nos lleva a eso: a responder a estándares externos y no a lo que realmente nos hace felices, a necesitarlo todo cuando la felicidad está en aprender que no necesitamos de nada para ser felices.

Muchos procesos de crecimiento más pensados en el bolsillo que la felicidad nos dicen que seamos nosotros mismos para responder a esos estándares, lo cual resulta siendo ser contradictorio: sé tú mismo para poder agradar a los demás. Y lo hacen porque confunden esos estándares con la felicidad, en el fondo no son deshonestos, sino que están desubicados… Aunque obviamente, hay mucho mercachifle. Créanme, todas esas historias de vida que nos cuentan para vendernos programas que nos harán felices en 25 minutos o menos son las de los que llegaron a los estándares, quienes escriben son los casos de éxito, pero también he escuchado muchos casos de fracaso en ese intento por encontrar la fórmula mágica para tener plata y ser lo que los demás quieren que seas. Y tal vez ahora sean ricos, exitosos y famosos… ¿pero serán felices?

Para mí, esa es la paradoja de Chopra (entre muchos otros famosos gurús). Aunque me gustan mucho sus meditaciones y trabajo espiritual, su oficina de mercadeo vende ese trabajo como la forma

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Tal vez, aquello que te ofrecen como salida es exactamente lo que te detiene. Fotografía: Mauricio Moreno

de ser ricos, bellos y famosos, cuando la abundancia está en el espíritu, en no necesitar esas cosas… algo que a la larga el mismo Chopra dice. Lo que propone es aprender a encontrar el equilibrio interior, a confiar en la vida, a creer en nosotros mismos y conocernos, y eso no quiere decir que nos tengamos que volver millonarios para ser felices, pero para llegar al público necesita decir que ayudará a encontrar fama y fortuna porque la gente está tan obsesionada con eso, que no se interesa en nada más pues cree que eso es la felicidad (no hagamos caso a lo económicos que resultan sus shows, ese no es el punto). Les recuerdo que muchos famosos y ricos se han suicidado, son adictos a escaparse de la realidad con drogas o alcohol o sufren depresiones crónicas, porque en ser eso, en ser lo que el mundo te exige, no es está la felicidad. No es que ser famoso sea malo, sino que ni es para todo el mundo, ni es todo en la vida.

Y después de todo, uno puede pensar que Buda o Jesús eran personas muy felices gracias a la paz en su corazón, y ambos eran básicamente mendigos. Pero tristemente, responder a lo externo es la razón de muchos y muchas para hacer Yoga o ser vegetarianos: creen que es cool, es lo de moda, les va a servir para ser más bonitos y para tramar levantes en las fiestas, aunque realmente sean decisiones de vida que ayudan a encontrar paz en el corazón y a unir cuerpo, mente y espíritu (pero no dejen de hacerlo, así sea por moda, es muy bueno que eso pase… Como me dijeron las representantes del Colectivo Cultura, Arte y Basura, aunque sea una moda, sirve mucho que pase y hay que aprovechar). Esto no es un trabajo para ser “mejor” o “peor” persona (que implica una comparación con los demás), sino para ser feliz y tener paz.

No estoy diciendo que el dinero no sea importante, claro que lo es, porque con hambre no se puede ser feliz. Lo que digo es que la cuestión material no es el centro del camino de la felicidad, porque ni eso, ni tener pareja, ni nada es lo central, sólo hacer eso que nos hace felices, casi que eso que sentimos que vinimos a  hacer a esta tierra es lo que puede llevarnos en el camino. Como me dijo Saúl Hernández en una entrevista que tuvimos recientemente: “Hay que tener credibilidad en ti, y en tus sueños, siempre. Tus sueños no son dinero, son algo más importante que la cuestión material. Siguiendo tus sueños vas a lograr muchas cosas y por ende la cuestión material te va a ir acompañando. ¡Cree en ti!”.

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La felicidad está en encontrar esa chispa de divinidad en tu corazón. Fotografía: Mauricio Moreno

A mí me hace particularmente feliz recibir sabiduría de todas las personas que entrevisto y por eso estoy compartiendo tantos pedacitos de mis charlas. Cada entrevista cambia un poquito mi vida y me recuerda por qué hago lo que hago. Claro, escribo por y para ustedes que me leen, para mostrarles que no se requieren superpoderes para lograr ser feliz, pero también porque me da la oportunidad de crecer como persona, porque a la larga los entrevistados me echan a mí las porras que yo les echo a ustedes para seguir con nuestros sueños. Cada uno, a su manera, me ha dado una guía, una pista pequeñita recordándome por qué vale la pena volar tras los sueños, caerse y levantarse y volar con más fuerza. Y nunca ponen el dinero como un obstáculo, pues aunque sepan que si tuviesen más, podrían hacer más, entienden que la vida no es sólo eso. Como me dijo Dj Chiflamicas: “La plata de algún lado sale”.

No creas en cuentos de hadas, no creas que con un seminario de un fin de semana vas a encontrar la felicidad. El crecimiento personal exige un trabajo interno arduo, pero hermoso. No es cosa de creerse feliz por las cosas que tienes afuera, sino de ser feliz por quien eres adentro. No importa qué tan alto vueles, sigue aprendiendo a volar.

Pata: Gracias a todos y todas por estos tres años. Los textos de esta sección no desaparecerán, sino que pasarán a los blogs de la revista y allí seguiremos escribiendo, David en “Caminos de sabiduría” y yo en “Donde Mhaurizio”, o tal vez en una página web dedicada exclusivamente al crecimiento personal que está en el horno en este momento….

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