Revista El Muro

Por: Carlos Barbosa

¿Hay que seguir a la razón o al sentimiento? Tratando de rescatar un poco de la sabiduría china sobre el corazón, en este artículo Carlos Barbosa nos invita a reconsiderar esta pregunta y a buscar la armonía entre uno y otro.

“El corazón tiene razones que la razón no entiende”, decía Pascal. Lo cual nos suena paradójico, pero a la vez se entiende con facilidad, pues suponemos que veces la cabeza (la razón) va por un lado y la pasión por otro. De hecho, suponemos que es así la mayoría de las veces. El dilema nos es muy familiar. ¿Quién no ha oído aquellas historias de amores imposibles, aquellos dramas ante los que la “razón” dice “no tiene caso, búscate otra persona, las circunstancias no son las mejores, será un desastre”, pero el “corazón” replica “no te rindas, no importan los obstáculos, lo que importa es el amor verdadero”?

Podemos preguntarnos qué deberíamos hacer: ¿hay que seguir a la razón o al sentimiento? Por un lado, el individuo aplomado, con cabeza fría, nos dirá que es importante pensar antes de actuar, deliberar cuidadosamente, actuar sin dejarse llevar por apasionamientos. Dirá que el arrebatado se extravía muy fácil y morirá joven. Pero también tenemos al individuo apasionado, que nos llama a confiar en nuestra pasión y darle rienda suelta. Para él, lo contrario sería malvivir, pasar los días como un zombi sin disfrutar la dicha de la vida. Así que en esas estamos. Finalmente, ¿a cuál de los dos deberíamos oír?

 

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toda nuestra vida reside en el xin

 

 

Cuando pienso en este tema no puedo dejar de mirar hacia la China clásica. Tengo la impresión de que la discusión entre el aplomado y el apasionado no habría podido tener lugar en China, o al menos no de la misma manera. ¿Por qué? Sencillamente porque a los chinos no se les ocurrió que la razón y la pasión fueran diferentes. El corazón (el xin, como se dice en chino) es uno solo, todo él es apasionado y todo él es racional. Todas nuestras disposiciones, razones, ideas, pasiones, deseos, sentimientos… toda nuestra vida reside en el xin.

Quizás, entonces, no se trata de preguntarnos si debemos seguir a la razón o a la pasión. Más bien, habría que preguntarse por qué los separamos. ¿A quién se le ocurrió pensar que eran diferentes? ¿No terminamos convirtiendo nuestro xin en un campo de batalla? El corazón tiene razones que la razón no entiende, sí, pero también tiene razones que la razón entiende, y pasiones que la pasión no entiende, y pasiones que la razón entiende. Si hablamos de combate entre la razón y la pasión, quizá sea porque muchas veces nos sentimos contrariados, muchas veces nuestro corazón no se entiende a sí mismo. Quizá sea el momento de pactar la paz de una vez por todas.

 Imagen central tomada bajo licencia creative commons de http://k44.kn3.net/D44C77F2D.jpg 

Imagen de introducción tomada bajo licencia creative commons de http://www.flickr.com/photos/tj-blog/361139128/sizes/m/in/photostream/

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