Revista El Muro

 

 

Por: Mauricio Moreno

director@elmuro.net.co

@mauromoreno83

A la memoria de Jaime Garzón.

Por todas las güevonadas que quedaron.

Hace muchísimos años apareció en el diario El País una nota sobre un pequeño  de 6 años nacido en la ciudad de Cali que quería  ser poeta, actor y caricaturista por siempre. Si bien, nunca siguió en la poesía (que para él se limitaba a decir adivinanzas en ese momento) hoy es la “gran revelación de la caricatura Colombiana”, según varios medios (incluyendo esta página). Es artista de título pero no hace arte de galería, sino caricaturas sobre muchos temas, especialmente de política y corrupción. Hablo, por supuesto, de Cristian Sánchez, mejor conocido como Xtian.

 Su deseo siempre fue ser actor, pero era el que hacía las carteleras y dibujos a sus compañeros del colegio. Era un dibujante por hobby  y actor por convicción, pero compartía las caricaturas que hacía con sus amigos en cuadernos que le daban la vuelta al salón. Una vez en la Universidad, prefirió crear un perfil en Facebook (porque “qué boleta pasar el cuaderno por todo el salón”) del que no esperaba llegar a más de 30 o 40 personas. Hoy son más de 15.000, y fue frente a esos resultados que por fin hizo caso a  su mamá y se dedicó a la caricatura, relegando el teatro a un segundo plano. Y subiendo una caricatura al día a Internet, ha logrado llegar a publicar en El Espectador, el País y el Clavo entre otras.

A la universidad llegó haciendo caricatura, se dedicó a hacer caricatura y se graduó haciendo caricatura. Como en pocas facultades se reconoce la caricatura como un arte, tuvo que graduarse presentando su tesis asesorado por un profesor de la facultad de Ciencia Política su Universidad y no en su propia facultad. Como estudiante se caracterizó por su terquedad e insistencia en mantener la caricatura como línea de trabajo, logrando mantenerse becado durante toda su carrera. Curiosamente, jamás aparecieron caricaturas de Xtian en la revista de su facultad, pero sí en las de ciencia política, arquitectura, comunicación…

Y luego, vino “¿Y yo cómo voy ahí?”. Tuvo que buscar en varias editoriales y esperar, hasta que Aguilar le abrió la puerta a esa selección de sus mejores caricaturas sobre política y corrupción, algo novedoso, pues según Xtian no hay trabajos históricos gráficos sobre el tema.  La idea central del libro es mostrar los casos recientes impunes y mal juzgados de corrupción para recordarlos y crear consciencia para que no vuelva a pasar, todo esto por medio de la indignación, el desconsuelo y el humor, haciéndonos reír como colombianos sobre nuestras desgracias, porque entre chiste y chiste, como dijo Jaime Garzón, “alguna güevonada queda”.

Xtian crea sus caricaturas a partir de la lectura de prensa, editoriales, columnas de opinión y algunas veces los comentarios de los usuarios en foros, de donde nutre su posición antes de plasmarla. En cuanto a técnica, sus trazos mantienen su sello, el cual se reconoce ya hasta en errores como poner las manos al revés o mantener trazos temblorosos. Su principal influencia es el argentino Tute, de quien aprendió a jugar con las viñetas y usar fondos planos para centrarse en su mensaje. Así mismo, le gustan caricaturistas como Bacteria, Papeto, Nadim, Betto y Osuna, de quien considera que es versátil y se adapta muy bien al humor actual También resalta el trabajo de Leo, caricaturista de la edición virtual de la Revista Semana.

En cuanto a temas, no le gusta mucho hablar del Expresidente Uribe, pues resulta  monotemático por la cantidad de “papaya” que da. Respeta temas como la paz y le gustaría montársela más al presidente Santos, quien cuida mucho su imagen, haciendo más complicado burlarse. Se censura cuando cree conveniente y cuando se siente panfletario. Babe que hablar de Uribe, el catolicismo o el Alcalde Gustavo Petro genera peleas y pérdida de seguidores por las pasiones extremas que generan, pero eso le importa poco, pues no pretende decir la verdad, su función no es educar sino ser el cínico del pueblo,  es exagerar, parodiar y en últimas contar los problemas como los ve, transmitir opiniones y burlarse mucho, aunque la izquierda, derecha, iglesia y hasta los amigos de sus papás le puedan caer encima por eso. Lo que le importa es llevar el humor a sus justas proporciones.

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Aunque el país esté en un excelente nivel técnico y de contenido en materia de caricatura, Xtian lamenta el poco impacto que tiene la caricatura hoy: No hay caricaturistas como Ricardo Rendón que conmocionan al país con sus trazos. Ya ni siquiera los programas de televisión como los extintos NP& o La Banda Francotiradores logran mover la opinión. Se necesita alguien que sea para la caricatura lo que Daniel Coronell  es para el periodismo investigativo. Xtian mismo, a pesar de ser la “Revelación de la caricatura”, pasó buen tiempo buscando empleo y haciendo confesiones por Facebook sobre sus elecciones entre la lenteja o el frijol para acompañar su almuerzo de arroz con huevo. Eso no sólo muestra que es un ser humano como cualquiera, y que tal vez, entre tanto meme, no le damos el valor debido a la caricatura.

Le gustaría llegar a publicar en periódicos de manera regular, pero sigue por ahora subiendo caricaturas diariamente para, por una parte, poder vivir del humor, y por otra lograr mover a la gente con su arte. Ha formado una comunidad que crece con cada “like” o “compartir” que reciben sus imágenes. Acepta con reserva el título de “revelación”, pues siente que se debe particularmente a su juventud, pero es sólo una estrategia comercial.  Por ahora seguirá con su aguda pluma subiendo caricaturas a diario, básicamente porque para él, el secreto del éxito y la felicidad es comerse el cuento, creer que uno es caricaturista (o pintor, o lo que sea), valorar su trabajo, esforzarse, perseverar y ser coherente con quien se es. Algún día descubrirá cómo va él ahí, pero no metiéndose en corruptelas sino haciéndonos reír, pensar y actuar con sus caricaturas.

Para  conocer más de Xtian, visítalo en

Facebook: https://www.facebook.com/unaopinionx?fref=ts

Twitter: @xtianhumor

Fotografías: Rocío Ramírez (www.revistaartificio.com)

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