Revista El Muro

Una interesante opinión sobre el acuerdo de paz y el voto en el plebiscito que los colombianos y colombianas votaremos el 2 de octubre

Nota del editor: Aunque poco puedo escribir en este blog, esta semana recibí una información que creo que merece ser compartida en este espacio. El texto no es de mi autoría sino de la actriz y Creadora Natalia Silva Ramón, gran amiga de esta casa. Lo transcribo sin modificación alguna y con el ánimo de difundir una posición subjetiva , inteligente y tal vez un tanto visceral, pero por ello mismo sincera. Cualquier opinión al respecto, por favor, que sea argumentada y respetuosa, porque la intención es fomentar un debate que nos toca a todos, no crear odios e irrespetos.

El original se encuentra en la página de Tumblr de la autora y se reproduce con su autorización. Lo encuentran en  http://postresdenata.tumblr.com/post/150654611326/yo-digo-s%C3%AD-a%C3%BAn-cuando-no-estoy-convencida

Por: Natalia Silva Ramón

Trato de mantenerme al margen, sobre todo porque siento que no tengo todos los argumentos para defender mi postura por el “Sí” al plebiscito que avala el “ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA”, firmado por las FARC – EP y el Gobierno Nacional. Yo misma no creo en la democracia del todo y menos en esta colombiana tan llena de mafias, de odios, de roscas, de poderes, de corrupción, de ganas de más y más dinero por encima del otro (porque al final casi siempre todo se resume en dinero y posesiones). Pero sí creo que si las vías políticas pueden colaborar a cesar el fuego, a evitar más muertes, secuestros, violaciones y masacres, entonces le doy mi aval a la vía política, le digo SÍ… Porque la vía de las armas, en estos más de 50 años de conflicto interno nos ha dejado como saldo más víctimas que al holocausto judío. Porque estoy cansada, porque tengo 33 años de vida y desde el vientre no he hecho más que escuchar de asesinatos, de vejámenes, de odios, de violencias. Porque me duele y me ha dolido este pedazo de tierra entre dos mares toda mi vida, porque me da tristeza, porque me da rabia, porque he visto con mis propios ojos el dolor de las víctimas (casi siempre mujeres), porque creo que uno desde las ciudades habla mucha mierda y porque cuando he vivido fuera del país me he sentido ignorante de lo que pasa y he sentido que es una mierda no seguir aportando. Porque me da miedo, Sí ¡carajo! me da mucho miedo lo que se viene con los acuerdos… porque lo desconozco, porque eso que se viene es nuevo y nadie sabe qué va a pasar pero… ¿acaso en la vida alguien sabe lo que va a pasar?… Porque mi ADN colombiano tiene la violencia y el irrespeto incrustado y me cuesta mucho sacármelo, porque mi genética nacional le tiene resistencia al cambio pero no me quiero quedar en la cómoda zona, porque nuestra zona cómoda se llama “violencia” y sus hijos “guerra”, porque me mamé de nombres que no me representan, porque en los berracos acuerdos hay un enfoque de género y eso es la primera vez que pasa en Colombia, porque me cansa este fango nacional y nos va a costar tal vez otras 5 décadas quitárnoslo del todo pero si no empezamos ya nos vamos a demorar más en limpiarnos. Porque prefiero los billones de pesos que se invierten anualmente en la guerra puestos en educación, víctimas, reparación y hasta congresistas… Sí, hijueputa, prefiero que se roben la plata a que la sigamos invirtiendo en armas, en minas ´quiebrapata´, en bombarderos, en militares. Porque mientras escribo esto lloro a moco tendido peor que con las tuzas amorosas más jodidas, porque quiero llorar de esperanza, porque no quiero más desplazados por la violencia, porque quiero ver a los campesinos en el campo y no entre los carros de la hostil Bogotá pidiendo unas monedas para seguir alimentando las lombrices en sus panzas, porque quiero empezar a construir, porque prefiero ver a la gente cantando, haciendo teatro, cultivando, pintando o hasta vendiendo cachivaches que verla llorando sus muertos y sus despojos. Porque no quiero más muertos, más bala, más sangre, porque prefiero que la sangre sea la de la menstruación de mujeres sanas y reconciliadas consigo mismas o la de partos naturales de mujeres que no sientan que parir en esta patria es darle un hijo a la guerra. Porque me mamé de que nos tiremos tanto rayo unos a otros. Porque me jarta la hostilidad colombiana. Porque me emputa que en cada centro comercial o en cada oficina te revisen el bolso porque siempre eres un presunto terrorista. Porque necesitamos más educación y menos odio. Porque necesitamos empezar a creer. Porque es importante que los más “apáticos” se den cuenta que con su apatía sólo perpetúan el conflicto. Porque no quiero escuchar del conflicto más que en los guiones de cine y en los libretos de teatro. Porque ya la humanidad es jodida así sin guerra ¡pa´qué necesitamos más de ella! Porque detesto sentirme apátrida por miedo o por rabia, porque quiero perdonar, no olvidar y transformar, porque se puede, porque esto es muy Berraco (con B larga y grande aunque supuestamente debería ser corta). Porque sé que la PAZ utópica no existe y la humanidad es incapaz de ella pero sí creo que en principio podemos dejar de matarnos, porque prefiero probar que quedarnos en lo de siempre y porque ¡carajo! ¡Sí! ¡Podemos dejar de matarnos!

Descarga acá el acuerdo final, conócelo, entiéndelo y difúndelo.

Imagen superior desde el sitio web del Ministerio de Salud. Modificada.

Sobre el autor Ver Más artículos de este autor

mm

Autor Invitado

El autor o autora es un colaborador invitado de la revista

Deja un comentario