Revista El Muro

De entrada advierto que no voy a tratar de convencer a nadie, simplemente voy a exponer mis razones para votar, y para hacerlo por el sí.. Aclaro que aunque le abrimos la puerta al No para exponer sus argumentos, jamás escribieron. Pero bueno, ya qué. Y una argumentación bonita sobre el Sí es la de natalia SIlva, amiga de la casa, que nos permitió publicarla y la pueden leer acá

Ayer, preparando este texto, busqué una cita del Maestro Daría Echandía (creo) que dice que Colombia es un país civilista, institucionalista y democrático, o algo así, y seguramente algo así porque no la encontré más que en un disco de hora Local (gracias a los amigos de Hecho en Bogotá por el Dato Capital). Lo cierto y relevante, es que Google me sugirió que en vez de buscar por “país civilista” buscara país “socialista”. Después de quince minutos de risa le tomé una foto y todo. Este país está tan desinformado de su situación, que hay gente que cree que vivimos en el socialismo, cuando estamos en uno de los países más salvajemente neoliberales del mundo.

Ojo, google se infectó de virus… Se llama idiotez furibestia. #votosí #google #idiota #plebiscito #castrochavistasmispatas

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Desinforman los del “sí”, desinforman los del “No”, desinforma Google… desinforman todos. Yo voy a votar sí, y lo supe desde que se dijo que se ratificaría la elección de manera plebiscitaria porque creo más en mi intuición y en que mi corazón siente paz al pensar en el sí, que en los argumentos prejuiciosos y muchas veces mentirosos que da el No. Y que además vienen de Uribe, uno de los seres más nefastos que ha puesto sus paticas en este país después del Ex Procurador Ordóñese y de Hitler cuando anduvo de paseo por Boyacá según las malas lenguas del jistori chanel (ellos empatan). Perdónese el ad hominem, pero hay casos de casos.

Obvio, revisé el acuerdo, no todo me gustó, pero leerlo sólo reafirmó mi intención de voto. El cuento es que para mí, pase lo que pase mañana, este referendo es algo completamente novedoso. Es la primera vez que todos los colombianos vamos a elegir algo de real trascendencia para el país, más allá de conversaciones de caballeros a puerta cerrada en la que nunca se nos incluye. El destino del país está en nuestras manos y todos vamos a elegir como iguales no si queremos paz, sino si queremos que 7000 colombianos dejen las armas y se reincorporen a la vida civil en igualdad de condiciones. Podemos elegir, algo que casi nunca pasa.

Nuestro país se fundó por una camarilla de gomelos que querían plata. Perdón, próceres blancos que lucharon por quedarse con los impuestos que iban a España. De allí para adelante, y sin querer sonar a William Ospina, hemos tenido un tejemaneje de líderes y presidentes casi todos de la misma alcurnia, miembros de unas elites que nos han gobernado durante toda nuestra historia republicana y lo han hecho mal, porque ni rajan ni prestan el hacha. No es raro ver que se repiten apellidos de políticos generación tras generación, y sentir que las posibilidades de ascenso social son sencillamente un chiste mal contado. Y que además, hay muchas tumbas con nombres que podían ser la semilla del cambio.

Pero la semilla de cambio se sembró en la constitución del 91, un movimiento que empezó de la base misma, un tiempo en el que todo empezó a cambiar. A esa constitución se sumó el M-19, un movimiento bien diferente a las FARC, que siguieron creyendo en la lucha armada. Ya desde allá se siente que es posible la participación, la democracia, particularmente en una constitución que dice que esto es un Estado Social de derecho y que todos somos libres e iguales ante la ley, algo que no se ha dado, pero para lo que se abrió el espacio cuando godos, colorados y guerrilleros se unieron a discutir cómo hacer un mejor país.

Lo de mañana es histórico porque es la oportunidad que los colombianos y colombianas tenemos para participar directamente en algo que nos atañe a todos: sin importar qué bando gane, vamos a estar todos juntos decidiendo lo mismo, un paso hacia la igualdad de condiciones necesaria para que el capitalismo pueda funcionar. Al estar en una democracia representativa no es fácil que haya participación directa, y aunque sea rarísimo, tenemos la oportunidad de decidir juntos algo que realmente nos atañe sobre políticas reales y no sólo sobre qué primo nos va a gobernar. Esa igualdad es casi que la oportunidad de un mito fundacional del cual partir para construir algo en un territorio completamente fragmentado, algo que nos una como nación, digo, además de James, la miss universo y ahora Nairo… cuando ganan. Porque si se discute si Colombia e so no una nación entre los círculos académicos, no es precisamente porque seamos el pueblo con más identidad del mundo.

Se podrá decir que hubo un plebiscito en el 57 y en el 2003 un referendo. Pero lo del 57 fue un frontal “¿quiere que nos turnemos el poder y que a ustedes que se los coma el tigre?” y el Referendo de Uribe mostró lo mucho que le importa a la élite esa institucionalidad: mucho de lo que no funcionó, lo metieron luego por derecha. Así que no son cosas que precisamente cuenten. Esas son mis razones para votar, sí o no, pero para votar. Pero yo voto sí, y mis razones vienen principalmente ligadas a esa misma posibilidad de ser todos iguales ante la ley, a mi sueño con un país en el que todos y todas podamos ser quienes queramos ser.

Pero yo voto sí, y punto, aunque haya cosas malucas. Lo que me divierte es que algunas cosas que veo muy bonitas en el acuerdo, son las cosas que tienen rasgándose las vestiduras a más de uno de los del no. El acuerdo incluye y ayuda económica y participación política, además de un enfoque de género. A la gente le molestan las tres cosas, pero es re bonito pensar que estos guerrilleros van a tener un buen punto de partida, que no van a ser abandonados a su suerte sino que van a tener la seguridad y el capital para no empezar de cero, sino partir de una base sólida para llevar una vida honesta y van a ser, al menos en el papel, como cualquier colombiano o colombiana, que todos somos parte del mismo equipo aunque no juegue la selección. O en términos que cualquier egoísta puede entender: les van a dar plata para que monten negocio y no salgan a robarlo a usted ante la falta de posibilidades de empleo. Y además, que los campesinos van a poder volver a sus tierras y se va a hacer una política seria sobre baldíos y sobre territorios robados a los ocupantes y hasta a los duelos legítimos.

También me reconforta saber las posibilidades que se nos abren a todos con ese texto: Que sin importar su género, o el nuestro, podemos tener una carrera y una vida en libertad y paz garantizada por esos acuerdos y que va a haber protección para que ellos, que en muchos casos estaban en la guerrilla a la fuerza o porque fue el único sitio en el que consiguieron trabajo, también van a tener seguridad. Y aunque a muchos les duela, que todos podemos llegar a influir en la vida política del país, que se acaba la vaina de los caciques y el clientelismo (bueno, no se acaba, pero lo que importa es el cambio de chip). Ve, y no se preocupen, que 10 curules no da ni para premio de consolación… los de las FARC se dejaron tumbar con eso. Y tranquilos, que Timochenko no va a ser presidente a menos que votemos por él, cosa que no va a pasar.

Obvio, no me gusta del todo que se les perdonen delitos de lesa humanidad, pero esto es un proceso de paz, no una rendición, es bien diferente. Las FARC no se están entregando sino negociando elementos políticos y garantías para su reinserción a la vida civil y que su lucha, real o falsa, pueda continuar en el congreso y no a los tiros. Por eso, es iluso creer la posibilidad de una renegociación. Es más, hay que aprovechar, porque las FARC salieron, como grupo, tumbados, aunque como individuos ganaran seguridad, libertad y participación política. Pero más allá de eso, muchos pretenden que la guerrilla se rinda incondicionalmente o sean vencidas militarmente, porque al parecer para ellos es más fácil eso que perdonar, a diferencia de las víctimas directas que tienden a estar del lado del perdón.  Y muchos dicen que no quieren la guerra con un odio en la voz que me hace dudarlo. Odio e ira que se siente también en muchos del Sí, pero eso es otro cuento.

Mañana no sólo se vota la paz. Mañana es día internacional de la no violencia y tenemos la oportunidad de vernos unos a los otros y decidir sobre uno de los temas más importantes para el país. Mañana sigue el cambio de un chip que necesitamos cambiar TODOS y TODAS en este país: que estamos en el mismo equipo, y no veo nada mejor para iniciar una nueva nación que decir “todos nos perdonamos, todos somos hermanos”.

                           

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Mauricio Moreno

Periodista por vocación, artista por devoción, escritor por pulsión y humano por diversión. Durante unos años, tuvo el orgullo de compartir planeta con John Lennon, Freddie Mercury, Gustavo Cerati y David Bowie. Estudió filosofía, pero la abandonó en busca de aventuras con amantes más fogosas que la fría razón. Pasó muchos años como profesor, pero se aburrió de tanto ego y se embarcó en la aventura sin retorno de vivir siguiendo su ser. Ama el café, la música y los animales.
Es creador, director y activo escritor de la Revista El Muro. Actualmente, prepara diversos proyectos literarios, periodísticos y audiovisuales enfocados en el apoyo a las diferentes escenas artísticas del país y el continente.

3 están hablando de esto¿quieres decir algo al respecto?

  • yo votaria por el si ( por varios motivos, todos involucran una gran panza, no puedo hacerlo), no por q apoye a “juanpa”, sino por las implicaciones politicas y economicas que esto implica. algo q no nos toca el bolsillo a todos, pero si a muchas empresas q pueden invertir esos recursos en algo mas: dejar los benditos bonos de guerra, poder tener mas garabtias para inversion extranjera, comenzar a quitarnos este maldito estigma q cargamos, asi sea todo en figuritas, comonpaso con la desmovilizacion de los paras (no me digan q alguien supo q se firmo en ralito, q todos los paras se desmovilizaron… es q mi presi furibe fue el mejor presi del mundo, duelale a quien le duela….). pero principalmente votaria porq creo, porq sueño con q mis dos 50/50 colombogringos puedan is a su otra patria sin correr el riesgo de ser llevados a prestar “servicio militar”, q no caigan en una guerra pendeja q comenzo por pañuelitos de colores y peleas de viejos ricos q jugaban con las vidas de los pobres, porq de vez en cuando se vale soñar.

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