Revista El Muro
 
 Por: Bella Isis

 

Tallerista, Conferencista y Terapeuta Transpersonal Integral

En esta oportunidad quiero hablar sobre un corto que me ha parecido no solo interesante, sino que tiene un significado de belleza y profundidad interior.  El corto se llama ZERO.

 
En algún lugar hay una comunidad en donde hay alguien diferente y le llaman ZERO, y como saben el cero en la sociedad es nada, vacío.  Pues imagínense como habrá sido la vida de este personaje en una sociedad donde lo rechazaban por que era diferente a los demás:  tal vez por su color de piel,. por su intelectualidad, por su alegría,  por su carisma, o que sé yo, en fin.  
 
En su caminar encontró a un personaje parecido a el, una ZERO y se enamoraron. Y como todos saben lo que hace un ZERO y una ZERO, tuvieron un bebe y este bebe nació como INFINITO.  Como lo escuchan, o mejor lo leen, nació INFINITO y no ZERO.  
 
En las sociedades siempre se ha venido tratando hechos de índole de separación para aquellos que aparentemente no son  aceptados por sus diferencias con los demás y ello conlleva a que haya un rechazo.  Lo que esta sociedad no sabe es que a pesar de esas diferencias cada persona es importante para el planeta, pues cada quien le aporta aquello que sabe y hace mejor. Ah, que tal vez alguien sepa mas o que lo haga mejor, si puede ser, pero cada persona esta aportando algo.  Lo que hay que mencionar es que los que van mas adelantados le deben enseñar a los que van atrás y así sucesivamente.
 
¿Y por que el rechazo?  Tal vez por miedo, o por creencia o tal vez por costumbre de la sociedad.  Lo que se debe preguntar cada persona es como le gustaría que la trataran para así tratar a los demás.  Lo que les faltaba a los demás personajes de la historia, es la falta de amarse a si mismos para amar a los demás.
Pero también hay que ver el otro lado de la historia:  al personaje le falta de autoestima, y bueno es entendible, estaba solo en medio de una sociedad que no era similar o que tenían aspectos e ideas diferentes.  Eso es falta de amor así mismo y el de vencer todo a través del amor.
 
 

 

Lo que quiero rescatar de esta historia es el amor hacia si mismo, cuando hay amor todo alrededor es mejor y como dicen los maestros de sabiduría, amate a ti mismo y conocerás los dioses o en otra versión, ama al prójimo como a ti mismo.  Sé que en una sociedad donde hay diferencias o mejor lo diría, creencias suceden cosas como las que le paso a ZERO.
 
Si vemos a ZERO desde un punto de vista de la numerologia, el ZERO es la nada o la totalidad, el vacío  es decir le cabe toda la divinidad en el, es decir, es un ser que ha comprendido todo y sabe que lo demás es pasajero, los demás lo tildan de loco pero esa locura es divina por que el ZERO esta conectado totalmente con el universo, lo sabe leer, lo sabe interpretar, es el que mas sabe, el que mas ama, el que mas vive. Por eso el ZERO se convierte en INFINITO que es la frecuencia del movimiento cósmico que permite el crecimiento y perfección total del SER.
 
Cuando el ZERO conoció a la ZERO, nos da a entender el despertar femenino, es decir, la esencia del AMOR, la esencia de la belleza creadora que goza de los privilegios del amor, la verdad y la alegría   Cuando el ZERO se une con la ZERO se forma el infinito, pues es hay cuando surge la magnificencia de la divinidad, es decir, el movimiento de conexión del femenino con el masculino en la onda más íntima y maravillosa de la divinidad.
 
El ZERO es neutral, es único, es nada, es todo, por lo tanto, el INFINITO es la plenitud, el movimiento, la conexión, la divinidad. Entonces, ¿para qué sirve el juzgar, señalar, el identificar a alguien a través de un numero, un color, un signo, el separar, de que sirve ello?  
 
La invitación es a estar siempre conectados desde, con y para el AMOR.  Esta es la Nueva Era, donde el AMOR es la fuente inagotable de la VIDA y el AMOR es la presencia mas bella que habita dentro de cada SER. Así que pues, a AMAR CON TODO!!!
 
Compartimos una versión traducida del corto: 

 
 
 
Ficha técnica:
Estudio: Zealous creative
Producción: Christine Kezelos
Dirección: Christopher Kezelos
Dirección de fotografía: Matthew Horrex
Música: Kyls Burtland
Narración original: Nicholas McKay
 
 
 
 
 

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